Washington Post enfrenta ola de críticas y renuncias tras cambios editoriales impuestos por Jeff Bezos
El diario estadounidense The Washington Post atraviesa una crisis interna sin precedentes tras la decisión de su propietario, Jeff Bezos, de reorientar la sección de opinión exclusivamente hacia la defensa de “las libertades personales y los mercados libres”, eliminando la publicación de puntos de vista contrarios a estos principios. Esta medida, anunciada el pasado miércoles, supone un quiebre con la tradición de pluralidad editorial que caracterizaba al periódico y ha provocado la renuncia de un tercio de la junta editorial, incluido el editor de Opinión, David Shipley.
Bezos justificó el cambio como un retorno a las raíces independientes del diario y argumentó que, en la era de internet, ya no es necesario que los periódicos ofrezcan una gama completa de opiniones, pues “la red cumple esa función”. Sin embargo, la decisión generó una ola de descontento entre periodistas y colaboradores históricos. “Un paso dañino tras otro, Bezos ha tomado el control total de la política editorial del Post. El viejo Washington Post ya no existe”, declaró David Maraniss, editor asociado con más de cuatro décadas en el diario.
La controversia se intensificó tras la negativa del periódico a publicar una caricatura crítica con los multimillonarios estadounidenses y el expresidente Donald Trump, lo que llevó a la renuncia de la galardonada caricaturista Ann Telnaes. Críticos internos y externos han señalado la creciente influencia de Bezos en la línea editorial y su cercanía con sectores empresariales y políticos conservadores.
El impacto de estos cambios se refleja también en la pérdida de más de 75,000 suscriptores digitales en cuestión de días, sumándose a una tendencia de caída de audiencia que, según fuentes internas, ha reducido a la mitad el alcance del diario en los últimos años. Además, se han expresado preocupaciones sobre la falta de diversidad en los puestos de liderazgo y la imparcialidad de la cobertura, especialmente tras una reciente corrección a un artículo sobre acciones israelíes en Gaza que no cumplía con los estándares de equidad.
Mientras la dirección del Washington Post insiste en que la independencia de la redacción informativa se mantiene intacta, el futuro del diario queda marcado por la incertidumbre y el debate sobre los límites de la intervención empresarial en los medios de comunicación.