La WNBA anuncia expansión histórica y enfrenta controversias entre jugadoras
La WNBA confirmó este lunes una expansión sin precedentes que llevará la liga a 18 equipos para el año 2030, con la incorporación de nuevas franquicias en Cleveland (2028), Detroit (2029) y Filadelfia (2030). Estas ciudades se sumarán a los recientes anuncios de equipos en Toronto y Portland, así como a las Golden State Valkyries, que debutan esta temporada. La comisionada Cathy Engelbert calificó la expansión como una “inversión transformadora en el futuro del deporte femenino”, subrayando el crecimiento récord en audiencia, asistencia y ventas de mercancía que vive la liga en su 29ª temporada.
La decisión de expandir fue tomada tras una evaluación exhaustiva de la viabilidad de mercado, el compromiso de grupos propietarios a largo plazo, el apoyo potencial de aficionados y empresas locales, y la disponibilidad de instalaciones adecuadas. Cada nueva franquicia pagará una cuota de expansión de 250 millones de dólares, estableciendo un récord en la liga.
Sin embargo, la noticia no ha estado exenta de polémica. Satou Sabally, estrella de Dallas Wings, expresó públicamente su preocupación por el enfoque de la liga, criticando la reciente propuesta presentada al sindicato de jugadoras como insuficiente y exigiendo mayor atención al bienestar de las actuales deportistas. La expansión coincide con negociaciones en curso para un nuevo convenio colectivo, tras la decisión de la asociación de jugadoras de optar por la salida anticipada del acuerdo vigente, buscando mejoras salariales, condiciones laborales y beneficios de salud ampliados.
En paralelo, la liga enfrenta tensiones por la situación de Caitlin Clark, novata de Indiana Fever y líder en la votación de aficionados para el Juego de Estrellas. A pesar de su impacto mediático —incluyendo aumento de salarios, vuelos chárter y estadios llenos—, Clark fue ubicada en el noveno puesto entre las bases según la votación de las propias jugadoras, lo que algunos atribuyen a celos profesionales. Además, la jugadora ha estado en el centro de incidentes físicos en cancha, como un empujón de Marina Mabrey y otras jugadas agresivas, que resultaron en multas para las involucradas y abrieron el debate sobre el manejo disciplinario de la liga.
En otros movimientos, la estrella NaLyssa Smith expresó su angustia tras ser transferida inesperadamente a Las Vegas Aces, lo que la separó de su pareja sentimental, evidenciando el impacto personal de los cambios de plantilla. Por su parte, Natasha Cloud, de Seattle Storm, sumó un matiz político al apoyar públicamente al candidato socialista a la alcaldía de Nueva York, Zohran Mamdani.
La WNBA atraviesa así una etapa crucial, marcada por el crecimiento, la presión de sus protagonistas y la atención mediática, mientras redefine el futuro del baloncesto femenino profesional en Estados Unidos.